Cuentos clásicos para niños y niñas

Cuento de "El zapatero y los duendes"



Érase una vez un zapatero al que no le iban muy bien las cosas y ya no sabía qué hacer para salir de la pobreza.


Una noche la situación se volvió desesperada y le dijo a su mujer:


– Querida, ya no me queda más que un poco de cuero para fabricar un par de zapatos. Mañana me pondré a trabajar e intentaré venderlo a ver si con lo que nos den podemos comprar algo de comida.


– Está bien, cariño, tranquilo… ¡Ya sabes que yo confío en ti!


Colocó el trocito de cuero sobre la mesa de trabajo y fue a acostarse.


Se levantó muy pronto, antes del amanecer, para ponerse manos a la obra, pero cuando entró en el taller se llevó una sorpresa increíble. Alguien, durante la noche, había fabricado el par de zapatos.


Asombrado, los cogió y los observó detenidamente. Estaban muy bien rematados, la suela era increíblemente flexible y el cuero tenía un lustre que daba gusto verlo ¡Sin duda eran unos zapatos perfectos, dignos de un ministro o algún otro caballero importante!


– ¿Quién habrá hecho esta maravilla?… ¡Son los mejores zapatos que he visto en mi vida! Voy a ponerlos en el escaparate del taller a ver si alguien los compra.


Afortunadamente, en cuanto los puso a la vista de todos, un señor muy distinguido pasó por delante del cristal y se encaprichó de ellos inmediatamente. Tanto le gustaron que no sólo pagó al zapatero el precio que pedía, sino que le dio unas cuantas monedas más como propina.



¡El zapatero no cabía en sí de gozo! Con ese dinero pudo comprar alimentos y cuero para fabricar no uno, sino dos pares de zapatos.


Esa noche, hizo exactamente lo mismo que la noche anterior. Entró al taller y dejó el cuero preparado junto a las tijeras, las agujas y los hilos, para nada más levantarse, ponerse a trabajar.


Se despertó por la mañana con ganas de coser, pero su sorpresa fue mayúscula cuando de nuevo, sobre la mesa, encontró dos pares de zapatos que alguien había fabricado mientras  él dormía. No sabía si era cuestión de magia o qué, pero el caso es que se sintió tremendamente afortunado.


Sin perder ni un minuto, los puso a la venta. Estaban tan bien rematados y lucían tan bonitos en el escaparate, que se los quitaron de las manos en menos de diez minutos.


Con lo que ganó compró piel para fabricar cuatro pares y como cada noche, la dejó sobre la mesa del taller. Una vez más, por la mañana, los cuatro pares aparecieron bien colocaditos y perfectamente hechos.


Y así día tras día, noche tras noche, hasta el punto que el zapatero comenzó a salir de la miseria y a ganar mucho dinero. En su casa ya no se pasaban necesidades y tanto él como su esposa comenzaron sentir que la suerte estaba de su parte ¡Por fin la vida les había dado una oportunidad!


Pasaron las semanas y llegó la Navidad. El matrimonio disfrutaba de la deliciosa y abundante  cena de Nochebuena cuando la mujer le dijo al zapatero:



– Querido ¡mira todo lo que tenemos ahora! Hemos pasado de ser muy pobres a vivir cómodamente sin que nos falte de nada, pero todavía no sabemos quién nos ayuda cada noche ¿Qué te parece si hoy nos quedamos espiando para descubrirlo?


– ¡Tienes razón! Yo también estoy muy intrigado y sobre todo, agradecido. Esta noche nos esconderemos  dentro del armario que tengo en el taller a ver qué sucede.


Así lo hicieron. Esperaron durante un largo rato, agazapados en la oscuridad del ropero, dejando la puerta  un poco entreabierta. Cuando dieron las doce en el reloj, vieron llegar a dos pequeños duendes completamente desnudos que, dando ágiles saltitos, se subieron a la mesa donde estaba todo el material.


En un periquete se repartieron la tarea y comenzaron a coser sin parar. Cuando terminaron los zapatos, untaron un trapo con grasa y los frotaron con brío hasta que quedaron bien relucientes.


A través de la rendija el matrimonio observaba la escena con la boca abierta ¡Cómo iban a imaginarse que sus benefactores eran dos simpáticos duendecillos!


Esperaron a que se fueran y la mujer del zapatero exclamó:


– ¡Qué seres tan bondadosos! Gracias a su esfuerzo y dedicación hemos levantado el negocio y vivimos dignamente. Creo que tenemos que recompensarles de alguna manera y más siendo Navidad.


– Estoy de acuerdo, pero… ¿cómo podemos hacerlo?


– Está nevando y van desnudos ¡Seguro que los pobrecillos pasan mucho frío! Yo podría hacerles algo de ropa para que se abriguen bien ¡Recuerda que soy una magnífica costurera!



– ¡Qué buena idea! Seguro que les encantará.


La buena señora se pasó la mañana siguiente cortando pequeños pedazos de tela de colores, hilvanando y cosiendo, hasta que terminó la última prenda. El resultado fue fantástico: dos pantalones, dos camisas y dos chalequitos monísimos para que los duendes mágicos pasaran el invierno calentitos.


Al llegar la noche dejó sobre la mesa del taller, bien planchadita, toda la ropa nueva, y después  corrió a esconderse en el ropero junto a su marido ¡Esta vez querían ver sus caritas al descubrir el regalo!


Los duendes llegaron puntuales, como siempre a las doce de la noche. Dieron unos brincos por el taller, se subieron a la mesa del zapatero,  y ¡qué felices se pusieron cuando vieron esa ropa tan bonita y colorida!


Alborozados y sin dejar de reír, se vistieron en un santiamén y se miraron en un espejo que estaba colgado en la pared  ¡Se encontraron tan guapos que comenzaron a bailar y a abrazarse locos de contento!


Después, viendo que esa noche no había cuero sobre la mesa y que por tanto ya no había zapatos que fabricar, salieron por la ventana para no regresar jamás.


El zapatero y su mujer fueron muy felices el resto de su vida pero jamás olvidaron que todo se lo debían a dos duendecillos fisgones que un día decidieron colarse en su taller para fabricar un par de hermosos  zapatos.




Cuento de Alicia en el país de las maravillas



Esta era una muchacha de nombre Alicia, de cabellos rubios como el sol y muy curiosa, que una tarde de verano decidió dar un paseo por el bosque como acostumbraba cada tarde. Después de un largo caminar, Alicia sintió tanto calor que no pudo más que echarse a la sombra de un árbol para descansar. Al cabo de unos minutos, la niña sintió un ruido extraño cerca del lugar, y al volver la vista hacia unos arbustos, logró avistar un conejo blanco que saltaba de un lugar a otro a toda velocidad vistiendo un elegante traje.


“¡Qué tarde es! ¡No lograré llegar a tiempo!” – gritaba el conejo desenfrenadamente mientras consultaba su reloj con desesperación. Alicia pensó que aquel conejo estaba loco, pues nunca había visto un animal que se preocupara tanto por el tiempo. Sin embargo, como no podía resistir su curiosidad, la niña decidió seguir al conejo bosque adentro, y tras unos minutos, el animal se perdió en el interior de un pequeño agujero que había en el suelo.


Sin pensarlo dos veces, Alicia se dispuso a seguir al conejo hacia el interior de aquel hueco, y en poco tiempo se encontró atravesando un estrecho túnel que conducía a una estancia hermosamente decorada. En aquel lugar, existía una mesa repleta de manjares y postres deliciosos, y en una de sus esquinas, se encontraba un pequeño frasco con un líquido azul que decía: “Bébeme”.


Alicia dudó por unos instantes, pero finalmente, terminó por abrir el frasco y beberse todo el líquido azul de un golpe. En ese momento, sucedió algo sorprendente, pues la niña empezó a achicarse y achicarse hasta que se volvió un ser diminuto. En el suelo, y sin haberla visto antes, se encontraba una llave dorada tan pequeña como Alicia. Ahora solo necesitaba una puerta para poder utilizar aquella llave, así que se dispuso a recorrer la habitación con sumo detenimiento.


En uno de los rincones, Alicia pudo encontrar una puertecita, en la que penetró para avanzar por un largo pasadizo. Aunque no pudo encontrar al conejo en aquel lugar, la niña quedó sorprendida al contemplar una casita que se alzaba sobre un hermoso jardín lleno de flores. Al entrar en ella, Alicia se encontró rodeada de exquisitos platos. Guisos, sopas, helados, todo en aquel lugar parecía tan sabroso que la niña decidió probar un bocado de cada cosa.


De repente, Alicia comenzó a crecer y a crecer hasta que alcanzó el techo de la casa, pero este no resistió por mucho tiempo y se rompió sin remedio. Un ave que posaba en el tejado se asustó tanto de ver a la niña que comenzó a gritar desesperadamente: “¡Una bestia! Auxilio, por favor”, pero Alicia le replicó diciendo: “Yo no soy una bestia. Soy una niña”.


El ave se alejó del lugar a toda velocidad, y Alicia pudo notar que uno de los platos en la casita contenía unas setas que parecían muy suculentas. “Quizás si como de estas setas podré volver a mi antiguo tamaño”, pensó, y efectivamente, tan pronto probó un bocado su cuerpo se encogió nuevamente y pudo abandonar la casa donde se encontraba atrapada.


Continuando su viaje por aquel extraño lugar, Alicia arribó al cabo de un tiempo a un lago de aguas cristalinas donde habitaban unas criaturas muy extrañas. Aquellos seres no hacían otra cosa que mirar a la niña y murmurar entre ellos. En el grupo había un zorro de color rosado con orejas tan largas que rodeaban todo su cuerpo, además de una rana con pelos y barba, un pez con nariz y un pato cuyo pico era tan grande que dentro de él había otro lago con plantas y hasta peces.


Al preguntarles cómo podía salir de aquel lugar, los animales no le hicieron caso y continuaron murmurando entre ellos con poco disimulo. “¡Qué maleducados! Deberían aprender a tener más educación” – gritó Alicia con cierto enfado y se alejó del lugar caminando por la orilla del lago. Tiempo después, y extenuada de tanto andar, la niña decidió sentarse a descansar en un hongo gigante de color amarillo. En ese momento, apareció junto a ella un anciano gusano con mirada triste.


“Hola. ¿Sabes cómo puedo retornar a mi tamaño natural?”, preguntó Alicia al animalillo y este le respondió: “Por supuesto niña. Ese hongo donde estás sentada te hará crecer o hacerte más pequeña según el lado por donde lo comas”, y sin perder un segundo, la niña mordió un costado del hongo y comenzó a hacerse más grande aún. Rápidamente, Alicia mordió el lado contrario del hongo y su cuerpo comenzó a disminuir.


Cuando por fin recuperó su tamaño, la pequeña decidió proseguir su camino hasta llegar a un claro del bosque donde se encontraba una mesa alargada. Alrededor de aquella mesa compartían espacio un grupo de seres muy extraños, pero entre ellos, también se hallaba el conejo blanco. Después de comer junto a sus nuevos amigos, Alicia descubrió que en un rosal cerca de aquel lugar, unas cartas de baraja muy sobrias se dedicaban a pintar de rojo las rosas blancas.


“La reina así lo ha ordenado” – dijeron al mismo tiempo las cartas cuando Alicia les preguntó. Entonces, de repente, apareció entre los rosales la mismísima reina, y observando a la pequeña con aire de superioridad, le gritó a sus guardias que le cortaran la cabeza. Para defenderse, Alicia sopló tan fuerte que las cartas se desplomaron en el suelo, pero luego arribaron más guardias, y sin otro remedio, la niña quedó prisionera.


Acusada de intrusa en el reino, Alicia fue llevada ante un consejo que la acusaba por toda clase de tonterías. Sin poder replicar, la niña se sintió cada vez más enfurecida, y en un intento por escaparse, corrió con todas sus fuerzas lejos de aquel lugar. Tras ella, un ejército de cartas le perseguía de cerca y justo cuando estaban a punto de alcanzarla, comenzó a gritar con todas sus fuerzas hasta que se encontró nuevamente en el árbol donde había decidido sentarse a descansar. Entonces, Alicia comprendió que todo había sido una terrible pesadilla, y como la noche comenzaba a aparecer, se dispuso a regresar a casa.

Cuento la ratita presumida

Cuento la ratita presumida

Erase una vez una ratita muy coqueta y presumida que un día, barriendo la puerta de su casa, se encontró una moneda de oro.– ¡Qué suerte la mía! – dijo la ratita, y se puso a pensar en qué gastaría aquella moneda.– ¿En qué me gastaré la moneda? […]

Cuento del sastrecillo valiente

Cuento del sastrecillo valiente

Una mañana de primavera se encontraba un humilde sastrecillo sentado junto a su mesa, al lado de la ventana. Estaba de buen humor y cosía con entusiasmo; en esto, una campesina pasaba por la calle pregonando su mercancía:-¡Vendo buena mermelada! ¡Vendo buena […]

La leyenda de guillermo tell

La leyenda de guillermo tell

Guillermo Tell era muy apreciado entre los habitantes de la población suiza de Altdorf, su ciudad natal. Era el mejor navegante en todo el lago de Lucerna, y el mejor arquero. Y odiaba al cruel duque Gessler, que había sido enviado por una potencia extranjera […]

Cuento de Rapunzel

Cuento de Rapunzel

Había una vez un hombre y una mujer que vivían solos y desconsolados por no tener hijos, hasta que, por fin, la mujer concibió la esperanza de que Dios Nuestro Señor se disponía a satisfacer su anhelo. La casa en que vivían tenía en la pared trasera una […]

Cuento de La oca de oro

Cuento de La oca de oro

Había una vez un hombre que tenía tres hijos. Al más pequeño lo llamaban Tontorrón y era menospreciado por todos; se reían de él y le daban de lado a cada momento.Un día el hijo mayor debía ir al bosque a cortar leña; su madre le preparó una exquisita […]

Cuento de Simbad el marino

Cuento de Simbad el marino

Hace muchos, muchísmos años, en la ciudad de Bagdag vivía un joven llamado Simbad. Era muy pobre y, para ganarse la vida, se veía obligado a transportar pesados fardos, por lo que se le conocía como Simbad el Cargador.– ¡Pobre de mí! -se lamentaba- ¡qué […]

Cuento de la Liebre y el erizo

Cuento de la Liebre y el erizo

Tenéis que saber, muchachos, que esta historia, aunque se cuente de mentirijillas, es totalmente verdadera, pues mi abuelo, que me la contó a mí, siempre decía: «Ha de ser cierta, hijo mío, pues de lo contrario no podría contarse». Y así fue como ocurrió:Sucedió […]

Cuento de Piel de asno

Cuento de Piel de asno

Érase una vez un rey tan famoso, tan amado por su pueblo, tan respetado por todos sus vecinos, que de él podía decirse que era el más feliz de los monarcas. Su dicha se confirmaba aún más por la elección que hiciera de una princesa tan bella como virtuosa; […]

Cuento de Garbancito

Cuento de Garbancito

Había una vez un matrimonio que quería tener hijos. Tras mucho tiempo esperándolo finalmente tuvieron uno pero cuando nació resultó ser un niño muy pequeño, tan pequeño como un granito de arroz, por eso decidieron llamarlo Garbancito.Fue pasando el tiempo […]

Cuento de La cenicienta

Cuento de La cenicienta

Hubo una vez, hace mucho, mucho tiempo una joven muy bella, tan bella que no hay palabras para describirla. Se llamaba Cenicienta.Cenicienta era pobre, no tenía padres y vivía con su madrastra, una mujer viuda muy cascarrabias que siempre estaba enfadada y dando […]

Cuento de los deseos ridículos

Cuento de los deseos ridículos

Adaptación del cuento de Charles Perrault:Había una vez un leñador tan pobre que ya no tenía ilusiones en esta vida. Estaba desanimado porque jamás había tenido suerte. Su vida era trabajo y más trabajo. Nada de lujos, nada de viajes, nada de diversiones…Un […]

Cuento de la cigarra y la hormiga

Cuento de la cigarra y la hormiga

 Un caluroso verano, una cigarra cantaba sin parar debajo de un árbol. No tenía ganas de trabajar; sólo quería disfrutar de sol y cantar, cantar y cantar.   -¿Adónde vas con tanto peso? ¡Con el buen día que hace, con tanto calor! Se está […]

Cuento de las Hadas

Cuento de las Hadas

Cierta viuda tenía dos hijas; la mayor tanto se la asemejaba en el carácter y el rostro, que quien la veía, a su madre miraba; y una y otra eran tan poco amables y tan orgullosas, que no había manera de vivir con ellas. La menor era el exacto retrato de su […]

Cuento de Barba azul

Cuento de Barba azul

Érase una vez un hombre que tenía hermosas casas en la ciudad y en el campo, vajilla de oro y plata, muebles tapizados de brocado y carrozas completamente doradas; pero, por desgracia, aquel hombre tenía la barba azul: aquello le hacía tan feo y tan terrible, […]

Cuento de los tres cerditos y el lobo

Cuento de los tres cerditos y el lobo

Al lado de sus padres , tres cerditos habían crecido alegres en una cabaña del bosque. Y como ya eran mayores, sus papas decidieron que era hora de que construyeran , cada uno, su propia casa. Los tres cerditos se despidieron de sus papas, y fueron a ver como […]

Cuento de Alí-Babá y los cuarenta ladrones

Cuento de Alí-Babá y los cuarenta ladrones

Alí Babá era un pobre leñador que vivía con su esposa en un pequeño pueblecito dentro de las montañas, allí trabajaba muy duro cortando gigantescos árboles para vender la leña en el mercado del pueblo.Un día que Alí Babá se disponía a adentrarse en […]

Cuento de Peter Pan

Cuento de Peter Pan

Hace mucho tiempo vivió, en la ciudad de Londres, una jovencita llamada Wendy, que siempre estaba contando cuentos maravillosos a sus hermanos John y Michael.Las historias de Wendy eran realmente fascinantes. Peter Pan y Campanilla eran los protagonistas de todas […]

Cuento de Juan sin miedo

Cuento de Juan sin miedo

Érase un padre que tenía dos hijos, el mayor de los cuales era listo y despierto, muy despabilado y capaz de salir con bien de todas las cosas. El menor, en cambio, era un verdadero zoquete, incapaz de comprender ni aprender nada, y cuando la gente lo veía, […]

Cuento del patito feo

Cuento del patito feo

Al fin los huevos se abrieron uno tras otro. “¡Pip, pip!”, decían los patitos conforme iban asomando sus cabezas a través del cascarón.-¡Oh, qué grande es el mundo! -dijeron los patitos. Y ciertamente disponían de un espacio mayor que el que tenían […]

Cuento de Hänsel y Gretel

Cuento de Hänsel y Gretel

Había una vez un leñador y su esposa que vivían en el bosque en una humilde cabaña con sus dos hijos, Hänsel y Gretel. Trabajaban mucho para darles de comer pero nunca ganaban lo suficiente. Un día viendo que ya no eran capaces de alimentarlos y que los niños […]

Cuento de Grisélida

Cuento de Grisélida

No lejos de los Alpes vivía un príncipe, joven y bravo, en quien la naturaleza había agotado sus dones, y de todos muy amado. Su instrucción era distinguida, su valor en la guerra le había ganado justa fama y su afición a las Bellas Artes era mucha. A fuer […]

Cuento de Los músicos de bremen

Cuento de Los músicos de bremen

Un hombre tenía un burro que, durante largos años, había estado llevando sin descanso los sacos al molino, pero cuyas fuerzas se iban agotando, de tal manera que cada día se iba haciendo menos apto para el trabajo. Entonces el amo pensó en deshacerse de él, […]

Cuento Las Zapatillas Rojas

Cuento Las Zapatillas Rojas

Hubo una vez una niñita que era muy pequeña y delicada, pero que a pesar de todo tenía que andar siempre descalza, al menos en verano, por su extraña pobreza. Para el invierno sólo tenía un par de zuecos que le dejaban los tobillos terriblemente lastimados.En […]

Cuento de los Viajes de Gulliver

Cuento de los Viajes de Gulliver

Erase una vez un hombre que se llamaba Gulliver. Era médico de un barco y a menudo emprendía viajes que le llevaban a tierras muy lejanas. En uno de esos viajes, a bordo del mercante Antílope, no podía ni imaginar cuán lejos le llevaría el barco ni qué asombrosas […]

Cuento de Blancanieves y los siete enanitos

Cuento de Blancanieves y los siete enanitos

Había una vez, en pleno invierno, una reina que se dedicaba a la costura sentada cerca de una ventana con marco de ébano negro. Los copos de nieve caían del cielo como plumones. Mirando nevar se pinchó un dedo con su aguja y tres gotas de sangre cayeron […]

Cuento de La bella durmiente

Cuento de La bella durmiente

Hace muchos años vivían un rey y una reina quienes cada día decían: "¡Ah, si al menos tuviéramos un hijo!" Pero el hijo no llegaba. Sin embargo, una vez que la reina tomaba un baño, una rana saltó del agua a la tierra, y le dijo: "Tu deseo será realizado […]

Cuento del Cuervo y la zorra

Cuento del Cuervo y la zorra

Erase en cierta ocasión un cuervo, el de más negro plumaje, que habitaba en el bosque y que tenía cierta fama de vanidoso.Ante su vista se extendían campos, sembrados y jardines llenos de florecillas... Y una preciosa casita blanca, a través de cuyas abiertas […]

Cuento Ricitos de Oro y los 3 osos

Cuento Ricitos de Oro y los 3 osos

Una tarde se fue Ricitos de Oro al bosque y se puso a recoger flores. Cerca de allí había una cabaña muy linda, y como Ricitos de Oro era una niña muy curiosa, se acercó paso a paso hasta la puerta de la casita. Y empujó.La puerta estaba abierta. Y vio […]

Cuento del flautista de Hamelin

Cuento del flautista de Hamelin

Había una vez……Una pequeña ciudad al norte de Alemania, llamada Hamelin. Su paisaje era placentero y su belleza era exaltada por las riberas de un río ancho y profundo que surcaba por allí. Y sus habitantes se enorgullecían de vivir en un lugar tan apacible […]

Cuento del enano saltarín (rumpelstiltskin)

Cuento del enano saltarín (rumpelstiltskin)

Cuentan que en un tiempo muy lejano el rey decidió pasear por sus dominios, que incluían una pequeña aldea en la que vivía un molinero junto con su bella hija. Al interesarse el rey por ella, el molinero mintió para darse importancia: "Además de bonita, es […]

Cuento de Bambi

Cuento de Bambi

Érase una vez un bosque donde vivían muchos animales y donde todos eran muy amiguitos. Una mañana un pequeño conejo llamado Tambor fue a despertar al búho para ir a ver un pequeño cervatillo que acababa de nacer. Se reunieron todos los animalitos del bosque […]

Cuento la liebre y la tortuga

Cuento la liebre y la tortuga

Un día, una tortuga iba pasito a pasito por un camino, cuando se le acercó una liebre brincando y le dijo:-¡Hola tortuga! Ya veo que caminas muy despacio, como siempre. ¿Por qué no vas más deprisa?Puede que ande despacio, pero cuando se trata de resistencia, […]

Cuento el lobo y las siete cabritillas

Cuento el lobo y las siete cabritillas

Había una vez una cabra que tenía siete cabritillos. Mamá cabra cuidaba mucho a sus hijos, y los protegía de cualquier peligro. Por eso, cada vez que salía de casa para ir a buscar comida, repetía a los cabritillos:–¡Nunca abráis la puerta a nadie cuando […]

Cuento del príncipe y el mendigo

Cuento del príncipe y el mendigo

Erase un principito curioso que quiso un día salir a pasear sin escolta. Caminando por un barrio miserable de su ciudad, descubrió a un muchacho de su estatura que era en todo exacto a él.-¡Sí que es casualidad! - dijo el príncipe-. Nos parecemos como dos […]

Cuento El Gato con Botas

Cuento El Gato con Botas

Érase una vez un molinero que tenía tres hijos. A su muerte les dejó, por toda herencia, un molino, un asno y un gato. El reparto se hizo enseguida, sin llamar al notario ni al procurador, pues probablemente se hubieran llevado todo el pobre patrimonio. Al hijo […]

Cuento de la Sirenita

Cuento de la Sirenita

La pequeña sirena casi siempre estaba cantando, y cada vez que lo hacía levantaba la vista buscando la débil luz del sol, que a duras penas se filtraba a través de las aguas profundas.Apenas su padre terminó de hablar, La Sirenita le di un beso y se […]

Cuento de La gallina de los huevos de oro

Cuento de La gallina de los huevos de oro

Érase un labrador tan pobre, tan pobre, que ni siquiera poseía una vaca. Era el más pobre de la aldea. Y resulta que un día, trabajando en el campo y lamentándose de su suerte, apareció un enanito que le dijo:-Buen hombre, he oído tus lamentaciones y voy […]

Cuento de Pedro y el lobo

Cuento de Pedro y el lobo

Erase una vez un pastorcillo llamado Pedro. El joven subía cada mañana, muy temprano, con su rebaño de ovejas para que pastaran mientras hacía fresco.Pedro sabía que debía estar muy atento para que ninguna oveja se perdiese o fuese devorada por un lobo, que […]

Cuento de Pinocho

Cuento de Pinocho

Estaba el anciano Gepeto en su pequeño y desgastado taller de juguetes entretenido tallando una nueva marioneta, con una pieza de madera de pino que un amigo le había regalado.El juguete quedó precioso: un niño de madera con una nariz algo afilada que lo hacía […]

Cuento de la Bella y la Bestia

Cuento de la Bella y la Bestia

Había una vez un mercader muy rico que tenía seis hijos, tres varones y tres mujeres; y como era hombre de muchos bienes y de vasta cultura, no reparaba en gastos para educarlos y los rodeó de toda suerte de maestros. Las tres hijas eran muy hermosas; pero […]

Cuento: Aladino y la lampara maravillosa

Cuento: Aladino y la lampara maravillosa

Aladino era un joven pobre y algo holgazán: prefería pasar sus días divirtiéndose con amigos y tomando el sol, en lugar de buscarse un trabajo para ayudar a su madre que había quedado viuda hace tiempo.Un día llegó a su pueblo un misterioso mago, que se […]

Cuento de Caperucita roja

Cuento de Caperucita roja

Había una vez un preciosa muchacha que vivía en una pequeña aldea, era ás bonita que jamás se había visto en aquel lugar. Su madre la quería mucho, y su abuela la adoraba aún […]

Resultados: 42