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    Poemas para niños y niñas de 11 años - Sexto de primaria



    Poema "Santiago" de autor desconocido


    Esta noche ha pasado Santiago

    Su camino de luz en el cielo.


    Lo comentan los niños jugando

    Con el agua de un cauce sereno.


    ¿Dónde va el peregrino celeste

    por el claro infinito sendero?


    Va a la aurora que brilla en el fondo

    En caballo blanco como el hielo.


    ¡Niños chicos, cantad en el prado

    horadando con risas al viento!


    Dice un hombre que ha visto a Santiago

    En tropel con doscientos guerreros,

    Iban todos cubiertos de luces,

    Con guirnaldas de verdes luceros,

    Y el caballo que monta Santiago

    Era un astro de brillos intensos.


    Dice un hombre que cuenta la historia

    Que en la noche dormida se oyeron

    Tremolar plateado de alas

    Que en sus ondas llevóse el silencio.


    ¿Qué sería que el río paróse?

    Eran ángeles los caballeros.


    ¡Niños chicos, cantad en el prado

    horadando con risas al viento!


    Es la noche de luna menguante,

    ¡Escuchad! ¿Qué se siente en el cielo,

    que los grillos refuerzan sus cuerdas

    y dan voces los perros vegueros?


    - Madre abuela, ¿cuál es el camino,

    madre abuela, que yo no lo veo?


    - Mira bien y verás una cinta

    De polvillo harinoso y espeso.

    Un borrón que parece de plata

    O de nácar. ¿Lo ves?


    - Ya lo veo



    - Madre abuela, ¿Dónde está Santiago?


    - Por allí marcha con su cortejo,

    La cabeza llena de plumajes

    Y de perlas muy finas el cuerpo,

    Con la luna rendida a sus plantas,

    Con el sol escondido en el pecho.


    Esta noche en la vega se escuchan

    Los relatos brumosos del cuento.


    ¡Niños chicos, cantad en el prado

    horadando con risas al viento!




    Poema "Limón" de Miguel Hernández


    Oh limón amarillo,

    Patria de mi calentura.

    Si te suelto

    En el aire,

    Oh limón

    Amarillo,

    Me darás

    Un relámpago

    En resumen.


    Si te subo

    A la punta

    De mi índice,

    Oh limón

    Amarillo,

    Me darás

    Chinito

    Coletudo,

    Y hasta toda

    La China,

    Aunque desde

    Los ángeles

    Contemplada.


    Si te hundo

    Mis dientes,

    Oh agrio

    Mi amigo,

    Me darás

    Un minuto

    De mar.



    Poema "Oda a la higuera" de Miguel Hernández


    Abiertos, dulces sexo femeninos,

    O negros, o verdales:

    Mínimas botas de morados vinos,

    Cerrados: genitales


    Lo mismo que horas fúnebres e iguales.

    Rumores de almidón y de camisa:

    ¡frenesí! De rumores

    en hoja verderol, falda precisa,

    justa de alrededores


    para cubrir adánicos rubores.


    Tinta imborrable, savia y sangre amarga:

    Malicia antecedente,

    Que la carne morena torna y larga

    Con su blancor caliente,

    Bajo la protección de la serpiente.


    ¡Oh meca! De lujurias y avisperos,

    quid de las hinchazones.

    ¡Oh desembocadura! De los eros;

    higuera de pasiones,

    crótalos pares y pecados nones.


    Al higo, por él mismo vulnerado

    Con renglón de blancura,

    Y orines de jarabe sobre el lado

    De su mirada oscura,

    Voy, pero sin pasar de mi cintura.


    Blande y blanquea el sol, ennegrecido,

    El tumor inflamable.


    El pájaro que siente aquí su nido,

    Su seno laborable,

    Se ahogará de deseo antes que hable.

    Bajo la umbría bíblica me altero,

    Más tentado que el santo.


    Soy tronco de mí mismo, mas no quiero,

    Ejemplar de amaranto,

    Lleno de humor, pero de amor no tanto.

    Aquí, sur fragoroso tiene el viento


    La corriente encendida;

    La cigarra su justo monumento,

    La avista su manida.

    ¡Aquí vuelve a empezar!, eva, la vida.




    Poema "Los ojos de los niños" de J. Cesar


    Te invito ahora a que te mires

    en los ojos de los niños

    y a que entres a través de ellos

    como si de puertas mágicas se tratara,

    para hacer una visita a su mundo,


    el mundo del que un día huiste

    sin saber que huías de ti mismo.


    Entramos pues y ¡qué vemos!:

    ¡Oh maravillas de maravillas!

    todo brilla

    con un brillo diferente.


    Los árboles caminan,

    vuela la gente,

    como veis, todos los versos riman


    de repente.


    El viento baila en las hojas y en las flores,


    los animales hablan,

    las bombillas por la noche

    son estrellas de colores.

    En este mundo de colores

    no hay países ni fronteras,

    el partido de los Reyes Magos

    es el más votado

    y con mucha diferencia.



    En este mundo no hay tiempo ni calendario,


    siempre es Navidad

    o siempre es cumpleaños.

    Nunca hay que ir a trabajar

    porque sólo existen los domingos y las fiestas.


    En este mundo hecho de risa e inocencia

    no existen las preguntas

    porque se tienen todas las respuestas.¡Ay!...

    pero algún día, alguien te ofreció

    una manzana envenenada

    o un plato de lentejas


    y te dijo aquello de “si quieres las tomas...”,

    y tú decidiste comértelas

    y vender todos tus sueños

    y al hacerlo, cambiaste

    todos los finales de los cuentos.


    Algún día tuvo que ser


    cuando Blanca Nieves olvidó a los enanitos

    y cambió a su príncipe azul

    por un funcionario barrigón.

    Peter Pan se hizo ejecutivo

    y ahora sólo vuela metido en un avión.

    La Bella Durmiente sigue durmiendo.

    Cenicienta apoyada en la fregona

    aún espera que alguien

    se digne devolverle el zapato.

    Pulgarcito se ha hecho muy mayor,

    el Patito Feo sigue siendo pato,

    y el lobo continúa fingiendo que es la abueleita

    para seguir engañándote mejor.



    Ya no hay besos de amor en la última viñeta,

    no hay princesas que rescatar,

    esclavos que liberar,

    sueños que soñar.

    Cambiaste la lámpara de Aladino

    que te hubiera concedido todo el Universo

    por un salario fijo al mes

    y por tardes de domingo frente al televisor


    o frente al cine.

    Renunciaste a todos los versos

    y los cambiaste por chistes.


    Miraste un día al cielo

    por unos prismáticos puestos del revés

    y te pareció demasiado lejano y pequeño

    como para hacer el esfuerzo

    de alargar la mano y tocarlo.

    Decidiste pedir protección

    a las casas de seguros

    en vez de al Ángel de la Guarda

    que siempre estuvo contigo,

    y ahora puede que el futuro

    lo tenga asegurado,

    pero vives con el alma en vilo

    porque sabes muy bien que el presente


    lo has perdido.


    Pero afortunadamente,

    el hecho de que tú hayas decidido

    vivir fuera del Paraíso



    no lo ha hecho desaparecer.

    Y Dios sigue existiendo

    aunque tú lo hayas matado en tu mente.

    Y aunque tú ahora sólo leas el periódico.

    los cuentos de hadas siguen terminando

    en besos, bodas y banquetes.


    Y aunque llames “fantasía”

    al mundo de los niños,


    yo te digo que su mundo es mucho más real

    que la película de terror que alquilaste

    para ponerla en el vídeo de tu vida.

    Pero llegó el momento crucial y maravilloso


    de revelarte el secreto:

    el niño que tú fuiste, que creíste matar


    no está muerto.


    Sólo duerme en la cuna de tu corazón

    y un ángel vela su sueño

    esperando el final de tu olvido.

    ¿No te alegra saber que la posibilidad existe,

    que no estás del todo perdido?

    Pero cómo lograr recordar – me preguntas –

    ¿dónde está el carcelero que abra la celda?

    ¿dónde está el balón, los patines

    y la casa de muñecas...?

    ¿dónde la lima para redondear mi corazón?

    ¿dónde están las salidas?

    ¿dónde están las entradas?

    ¿dónde están las puertas?



    Y yo te repito:

    para todas tus preguntas

    en los ojos de los niños están escritas

    todas las respuestas.

    Los ojos del los niños ¡son las puertas!




    Poema "Aleluya, la reiterativa Navidad" de Jorge E. Gómez Arias


    Bandadas de pájaros trazan caminos espaciales

    buscando rutas hacia el poniente lejano

    donde se perciben rayos de días de verano

    que traen sensación de notas musicales.


    Vientos susurrantes componen una canción a la vida

    y los seres quieren alegrarse en la intimidad

    porque ha llegado la bulliciosa Navidad

    en la que aun la aflicción quiere ocultar sus heridas.


    Un árbol inmenso adornado de guirnaldas toca las nubes;

    desafiando el tiempo, el espacio y las limitaciones humanas

    invita al mundo con intermitentes luces y sonidos de campanas

    a olvidar por una noche sus angustias e inquietudes.


    Los niños como mariposas revolotean incansables

    alrededor de un dulce, un juguete o una sorpresa:

    esperan ansiosos su prometido regalo de Nochebuena,

    aunque sea una migaja de pan o un cuento de bellos paisajes.


    Brindemos por la tierna, esquiva felicidad,

    a pesar de que sintamos nostalgia por los ausentes

    que desde alguna parte nos recordarán,

    deseando que el futuro sea mejor que el presente.


    ¡Aleluya, la reiterativa Navidad!

    Bibliografía consultada en español

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