Leyendas para niños y niñas de 11 años - Sexto de primaria



Leyenda de la Torre de Babel


Cuenta la leyenda que en una época de nuestra historia, después del Diluvio, todo el mundo hablaba una misma lengua y empleaba las mismas palabras. Y cuando los hombres emigraron desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí. Entonces se dijeron unos a otros:


 – “¡Vamos!, Fabriquemos ladrillos y pongámoslos a cocer al fuego”.


 Y usaron ladrillos en lugar de piedra, y el asfalto les sirvió de mezcla. Después los hombres decidieron construir una gran torre cuya cúspide llegara hasta el cielo, desafiando todos los límites que poseían.


Entonces Dios descendió para ver el trabajo de los hombres, y al ver la edificiación despertó su ira, al ver el orgullo de los hombres, y la insolencia que esto significaba.


 De ese modo, decidió confundir a los hombres sus lenguas, para que no pudieran entenderse. Así los dispersó de allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.


El nombre de dicha ciudad fue Babel (que es el nombre bíblico de Babilonia), porque Dios confundió allí el lenguaje de toda la tierra.



Leyenda del Arpa misteriosa


Dice la leyenda que en un palacio, el administrador encontró un día un documento en el que se decía que en el desván del edificio existía un arpa misteriosa y todos los que la escuchaban entraban en éxtasis. Esto le llamó tanto la atención que  subió al desván  del enorme palacio y buscando y rebuscando encontró un arpa allá en un rincón.



 Orgulloso de su hallazgo se presentó ante el rey con el documento y el arpa y le explicó todo lo que había averiguado. El rey no creía mucho todo lo que le estaba contando su administrador pero, como había puesto tanto empeño, le dijo:


 – “Muy bien, veamos, organiza un concierto”.


 El administrador buscó el mejor músico del reino y organizó un concierto. El auditorio se llenó de gente y cuando el músico comenzó a tocar el instrumento …  ¡nadie entró en éxtasis!.


¡Qué gran frustración! pero, a pesar de ello, nuestro administrador, que estaba convencido de lo que había leído, no se dió por vencido y volvió a insistir al rey, que volvió a darle una oportunidad, que volvió a resultar fallida. Seguía nuestro administrador sin darse por vencido y preguntando e indagando cómo podría hacerse realidad el documento encontrado.


Un día, hablando con un vecino de la comarca, volvió a preguntar si conocía a alguien capaz de tocar el arpa. El vecino le  dijo que, en la montaña, había un ermitaño que podría ser su hombre.


 Nuestro administrador, incansable, le comunicó al rey lo que había averiguado  y éste, resistiéndose mucho, le autorizó a organizar otro concierto.


–  ¡Nunca bajaba a la ciudad pero … era una invitación real! así que, accedió.


 Organizado el concierto, el auditorio se volvió a llenar de la gente más importante del lugar, ataviada de sus mejores galas.


 El ermitaño llegó de forma natural, tal cual vestía en la montaña, y se sentó junto al instrumento en silencio, entonces empezó a tocar el  arpa y, según iba saliendo la melodía de su cuerdas, el auditorio fue quedándose extasiado.



 Al terminar el concierto, todos preguntaban a nuestro ermintaño:


 – Pero… ¿cómo lo has conseguido? ¡otros grandes músicos antes lo habían intentado y no lo hicieron!


El sencillo ermitaño sólo podía dar una respuesta:


 – ¡Sólo la dejé sonar!



Leyenda de Romeo y Julieta


En Verona, una ciudad situada al norte de Italia, vivían dos familias rivales: Los Capuleto y los Montesco. Un día Romeo, joven de la familia de los Montesco, asisteromeo con una máscara a una fiesta en casa de los Capuleto. Allí ve a Julieta, hija de estos y se enamora de ella. Después de la fiesta, los jóvenes se encuentran. Estando bajo la ventana de Julieta, Romeo la oye confesar a la noche su amor por él, y obtiene su consentimiento para un matrimonio secreto y, con la ayuda de fray Lorenzo, se casan al día siguiente.


Cuando los Capuleto se dan cuenta de que Romeo ha estado en la fiesta se enfadan muchísimo, Tebaldo (de la familia Capuleto) reta a Mercurio (amigo de Romeo) por este motivo y en la pelea tiene que intervenir Romeo que mata a Tebaldo que había dado muerte a su amigo. Es entonces cuando Romeo es  condenado al destierro y, al día siguiente, deja Verona para ir a Mantua, es entonces cuando fray Lorenzo entiende que es el momento oportuno para hacer público su matrimonio.



Julieta, forzada por su padre a casarse con el conde Paris y aconsejada a hacerlo incluso por su nodriza, que antes había favorecido su unión con Romeo, se deja convencer por fray Lorenzo de que consienta, pero la víspera de la boda se bebe un narcótico que la hará parecer muerta durante cuarenta horas. El fraile mismo se ocupará de avisar a Romeo, que la sacará del sepulcro a su despertar y la conducirá a Mantua.


Julieta pone en práctica el consejo. Pero el mensaje no llega a Romeo porque el fraile que debía entregarlo es detenido; en cambio le llega la noticia de la muerte de Julieta. Compra a un boticario (farmacéutico de la época) un poderoso veneno y se dirige hacia el sepulcro para ver a su amada por última vez; en la entrada encuentra a Paris y lo mata en duelo. Entonces, Romeo, después de haber besado a Julieta por última vez, bebe el veneno. Julieta vuelve en sí y encuentra a Romeo muerto, con la copa aún en la mano. Se da cuenta de lo sucedido y se apuñala. Este trágico fin es narrado por el fraile (que llegó demasiado tarde para impedirlo) y por el paje del conde Paris. Los jefes de las dos familias enemigas, conmovidos por la catástrofe provocada por su enemistad, se reconcilian.

Resultados: 14