Poemas para niños y niñas de 9 años - Cuarto de primaria



Poema "El colegio" de José Manuel de Lara


Cuatro paredes

tiene el colegio.

Los niños gritan sin gana

lecciones, cantos y rezos,

mientras el patio vacío

repite el eco.

Sobre la negra pizarra

trazos inciertos,

y en un rincón pone un mapa

colorines polvorientos.

Todas las amplias ventanas

tienen su trozo de cielo.

Y un rayo de sol le pone

guiñas de luz a un tintero.

Lentos, cansados, monótonos,

dicen a un tiempo

montes y ríos de España,

canciones y padrenuestros,

mientras un aire dormido,

sumiso y tierno,

entre pupitre y pupitre

bosteza su aburrimiento…



Poema "Tristes Guerras" de Miguel Hernández

Tristes guerras

si no es amor la empresa.

Tristes, tristes.

Tristes armas


si no son las palabras.

Tristes, tristes.

Tristes hombres

si no mueren de amores.

Tristes, tristes.



Poema "Corderito" de Gabriela Mistral

Corderito mío,
suavidad callada:
mi pecho es tu gruta
de musgo afelpada.

Carnecita blanca,
tajada de luna:
lo he olvidado todo
por hacerme cuna.

Me olvidé del mundo
y de mí no siento
más que el pecho vivo
con que te sustento.

Y sé de mí sólo
que en mí te recuestas.
Tu fiesta, hijo mío,
apagó las fiestas.



Poema "La rama" de Octavio Paz

Canta en la punta del pino
un pájaro detenido,
trémulo, sobre su trino.

Se yergue, flecha, en la rama,
se desvanece entre alas
y en música se derrama.

El pájaro es una astilla
que canta y se quema viva
en una nota amarilla.

Alzo los ojos: no hay nada.
Silencio sobre la rama,
sobre la rama quebrada.



Poema "Las hadas" de Rubén Darío


Las hadas, las bellas hadas,

existen, mi dulce niña,

Juana de Arco las vio aladas,

en la campiña.


Las vio al dejar el mirab,

ha largo tiempo, Mahoma.

Más chica que una paloma,

Shakespeare vio a la Reina Mab.


Las hadas decían cosas

en la cuna de las princesas antiguas:

que si iban a ser dichosas

o bellas como la luna;

o frases raras y ambiguas.


Con sus diademas y alas,

pequeñas como azucenas,

había hadas que eran buenas

y había hadas que eran malas.

Y había una jorobada,

la de profecía odiosa:

la llamada

Carabosa.


Si ésta llegaba a la cuna

de las suaves princesitas,

no se libraba ninguna

de sus palabras malditas.

Y esa hada era muy fea,

como son

feos toda mala idea

y todo mal corazón.


Cuando naciste, preciosa,

no tuviste hadas paganas,

ni la horrible Carabosa

ni sus graciosas hermanas.


Ni Mab, que en los sueños anda,

ni las que celebran fiesta

en la mágica floresta

de Brocelianda.


Y, ¿sabes tú, niña mía,

por qué ningún hada había?

Porque allí

estaba cerca de ti

quien tu nacer bendecía:

Reina más que todas ellas:

la Reina de las Estrellas,

la dulce Virgen María.

Que ella tu senda bendiga,

como tu Madre y tu amiga;

con sus divinos consuelos

no temas infernal guerra;

que perfume tus anhelos

su nombre que el mal destierra,

pues ella aroma los cielos

y la tierra.

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