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    Poemas de Gloria Fuertes



    Poemas de Gloria Fuertes para niños y niñas:


    Dediqué mi libro

     Dediqué mi libro a una niña de un año,
     y le gustó tanto,
     que se lo comió.


    Al borde

    Soy alta;
    en la guerra
    llegué a pesar cuarenta kilos.

    He estado al borde de la tuberculosis,
    al borde de la cárcel,
    al borde de la amistad,
    al borde del arte,
    al borde del suicidio,
    al borde de la misericordia,
    al borde de la envidia,
    al borde de la fama,
    al borde del amor,
    al borde de la playa,
    y, poco a poco, me fue dando sueño,
    y aquí estoy durmiendo al borde,
    al borde de despertar.


    Mi Cara

    En mi cara redondita

    tengo ojos y nariz,
    y también una boquita

    para hablar y para reír.

    Con mis ojos veo todo,

    con la nariz hago achís,

    con mi boca como como

    palomitas de maíz


    En las noches claras,
    resuelvo el problema de la soledad del ser.
    Invito a la luna y con mi sombra somos tres.



    La mujer rana

    La mujer rana

    y el hombre rana

    se casaron

    y en vez de tener perdices

    tuvieron tres renacuajos.



    Parejas

    Cada abeja con su pareja.
    Cada pato con su pata.

    Cada loco con su tema.
    Cada tomo con su tapa.

    Cada tipo con su tipa.
    Cada pito con su flauta.

    Cada foco con su foca.
    Cada plato con su taza.

    Cada río con su ría.
    Cada gato con su gata.


    Cada lluvia con su nube.

    Cada nube con su agua.
    Cada niño con su niña.

    Cada piñón con su piña.
    Cada noche con su alba.



    Nací para poeta o para muerto...

    Nací para poeta o para muerto,
    escogí lo difícil
    —supervivo de todos los naufragios—,
    y sigo con mis versos,
    vivita y coleando.

    Nací para puta o payaso,
    escogí lo difícil
    —hacer reír a los clientes desahuciados—,
    y sigo con mis trucos,
    sacando una paloma del refajo.

    Nací para nada o soldado,
    y escogí lo difícil
    —no ser apenas nada en el tablado—,
    y sigo entre fusiles y pistolas
    sin mancharme las manos.



    En el árbol de mi pecho

    En el árbol de mi pecho
    hay un pájaro encarnado.

    Cuando te veo se asusta,
    aletea, lanza saltos.

    En el árbol de mi pecho
    hay un pájaro encarnado.

    Cuando te veo se asusta,
    ¡eres un espantapájaros!



    A veces quiero preguntarte cosas...

    A veces quiero preguntarte cosas,
    y me intimidas tú con la mirada,
    y retorno al silencio contagiada
    del tímido perfume de tus rosas.

    A veces quise no soñar contigo,
    y cuanto más quería más soñaba,
    por tus versos que yo saboreaba,
    tú el rico de poemas, yo el mendigo.

    Pero yo no adivino lo que invento,
    y nunca inventaré lo que adivino
    del nombre esclavo de mi pensamiento.

    Adivino que no soy tu contento,
    que a veces me recuerdas, imagino,
    y al írtelo a decir mi voz no siento.



    La gente corre tanto

    La gente corre tanto

    porque no sabe dónde va,

    el que sabe dónde va,

    va despacio,

    para paladear

    el ir llegando.

    Bibliografía consultada en español

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