Leyendas para niños y niñas de 2 a 4 años - Guardería




Leyenda del día y la noche



En China, hace miles de años atrás, el Señor del Cielo vio que los

días y las noches transcurrían iguales, y decidió hacer una gran

bolsa de luz para que diera alegría y esperanza a los hombres. Así,

comenzó a existir el Sol.

Pero la Noche se sintió triste al quedarse siempre oscura. Entonces,

el gigante Ti-Nu, que era amigo de la Noche, quiso consolarla. TiNu tenía unas manos enormes y fuertes, con ellas alcanzó el Sol y

le robó un gran pedazo, que guardó en un saco.

Ti-Nu huyó corriendo y en su carrera se rompió el saco, que fue

desparramando en el cielo pequeños pedazos de luz. Esos pedazos

de luz son las estrellas que vemos ahora.

Cuando Ti-Nu llegó donde su amiga la Noche, abrió el saco, pero

ya no estaba el pedazo de Sol, sino una gran bola blanca: ¡la Luna!

Así la Noche nunca más estuvo sola y los hombres nunca se quedaron

completamente a oscuras. 



Leyenda del hipopótamo y la tortuga



Un hipopótamo bebé que sobrevivió a las oleadas del tsunami, fue rescatado en mal estado de salud y deshidratado, llevándolo a la Reserva Natural de Mombasa.


Allí, con gran sorpresa para todos, fue “adoptado” por una tortuga centenaria de color gris oscuro similar al de los hipopótamos adultos, y establecieron un vínculo tan fuerte que se volvieron inseparables.



Nadaban, comían y dormían juntos. El hipopótamo seguía la tortuga a todas partes como lo habría hecho con su madre biológica, y ésta le lamía la cara y le protegía cuando alguien se acercaba a él.


Aunque finalmente los separaron, la tortuga desarrolló un gran papel en la vida inicial del hipopótamo.


Si esto pasa de manera casi anti natural en especies totalmente diferentes, ¿que no podríamos hacer juntos los seres humanos si fuéramos capaces de salvar pequeñas diferencias de piel, nivel social, política o religión? ¡Cómo cambiaría el mundo si nos uniéramos en proyectos comunes!