Leyendas de fantasmas para niños y niñas



Leyenda "El fantasma con problemas de tos"


Todo comienza en un castillo, muy bello visualmente, pero que se encontraba deshabitado y nadie lo visitaba. Asimismo, había juegos para niños en su jardín; sin embargo, ningún pequeño iba, puesto que se había popularizado la leyenda de que en ese sitio existía un fantasma que tosía en todo momento y producía un ruido desesperante al hacerlo.


Cierto día, un niño llamado Víctor, quien era conocido por sus amiguitos por ser muy valiente y curioso, se perdió en el bosque. La noche llegó y no encontró el camino a su casa, por lo cual su única alternativa fue quedarse en el castillo.


Víctor se encontraba muy asustado, ya que conocía perfectamente la leyenda. No obstante, debió hacerlo.


Luego de entrar, Víctor escuchó la tos del fantasma y se asustó, pero no tuvo elección, pues no había un mejor lugar para descansar y recargar fuerzas.


Luego de unos minutos, el fantasma logró dejar de toser durante un instante para decirle a Víctor que le ayudara, ya que llevaba más de 400 años tosiendo y sus pulmones nada que se curaban.


Víctor decidió ayudarle y le dijo que bebiendo bastante agua podría aliviar su tos extrema. El fantasma le hizo caso y bebió el agua que encontró a su alrededor.


Al día siguiente, Víctor regresó a su casa y le prometió volver al fantasma. Después de una semana, Víctor volvió al castillo para visitar al fantasma, el cual ya se había recuperado por completo de su problema de tos crónica.


En agradecimiento a Víctor, el fantasma arregló el jardín del castillo para que sus amigos y en general todos los niños jugaran en ese lugar.




Leyenda "La casa del pueblo"


Érase una vez una familia que, harta de vivir en la ciudad, se mudó a una casa en las afueras. Alquilaron una preciosa casa apartada y tranquila, estaba en un paraje en medio del bosque. A los padres, les resultó increíblemente barata para lo grande que era, casi una mansión. Estaban sorprendidos con la suerte que habían tenido. 


Semanas después de haberse mudado, un lugareño que pasaba por allí, les contó que la casa estaba embrujada, y les dijo que era tan barata porque nadie quería vivir en ella. Sin embargo, a ellos, que no creían en historias de fantasmas, les pareció genial haber encontrado esa mansión sin habitar. Incluso se reían de las creencias de aquellas gentes de pueblo. 



Tiempo después de vivir allí, la niña pequeña le comentó a su madre


- Mamá hoy el señor Landin me ha contado una historia genial. 


- ¿El señor Landin?


- Claro mamá, el jardinero. Todos los días paso un ratito con él y me explica unas historias increíbles sobre este pueblo.


- ¿Qué jardinero?


- Mamá, el jardinero. El que está ahí quitando las hojas de la entrada, como todas las mañanas.


- Hija, nunca tuvimos jardinero.


Miraron hacia el porche y allí no había nadie, más que un montón de hojas apiladas y un rastrillo junto a ellas. Aquella misma mañana, hicieron las maletas, cargaron el coche y nunca más regresaron.